Bruce ErBox

Angry heart

Sí está bien escrito. Ahora lo entenderéis. Pero empecemos por el principio:

Cuando te haces un nombre de oro en cualquier campo de la vida, te salen los admiradores hasta debajo de la más ínfima china.
Unos, con ganas de rendir tributo, se acercan a lo esencial intentando respetar al admirado siempre dentro de sus limitaciones, otros en cambio, son capaces de reinventar a cincelazos el espíritu de tu creación. Los hay que en su simpleza y gracias al combinado universal de rotulador y papel cebolla, sólo consiguen calcar. Pero… por último, están los que van de ‘guays’ y envueltos en el halo del elitismo estilístico se creen que han inventado la pólvora.
No, no es el plátano, ni esto es un acertijo.

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